domingo, 1 de octubre de 2017

La batalla de Castelnaudary


Ansioso de lograr la gloria militar, el conde de Moret volvió a lanzarse a la revuelta cuando Montmorency sublevó el Languedoc. Todo desembocó en la batalla de Castelnaudary el 1 de septiembre 1632. Los rebeldes se enfrentaron a las tropas del rey, comandadas por Schomberg y La Force. Ambos ejércitos habían elegido su emplazamiento y Gastón observaba desde una pequeña colina. Moret estaba al mando de 500 polacos. El combate fue apenas una simple escaramuza de la vanguardia, una especie de duelo entre los jefes de ambos partidos, que avanzaron sin asegurar la retaguardia. Él y Montmorency, impacientes, no esperaron la señal convenida para el comienzo de las hostilidades y se lanzaron imprudentemente al ataque. Montmorency recibió 17 heridas antes de ser hecho prisionero, pero Antonio no corrió la misma suerte: resultó herido de un primer disparo en la espalda y un segundo, que resultó fatal, en el vientre. Poco después moría en el carruaje de Gastón tras recibir confesión, mientras era conducido a la abadía de Prouille, a unos veinte kilómetros al sur. El grueso del ejército rebelde, al ver caer a sus jefes, abandonó el campo de batalla sin apenas combatir.

Según el relato de la jornada que hace Petitot, “el conde de Moret tenía su puesto a la izquierda, y monsieur de Montmorency a la derecha; pero la orden era no lanzarse al ataque hasta que se hubieran reunido toda la infantería y la artillería […] Sucedió que el conde de Moret, que ansiaba adquirir honor con sus primeros hechos de armas, al ver una compañía de caballería próxima a él, no se resistió a atacarla y disparó su pistola. El capitán, que se llamaba Bideran, lo aguardaba a pie firme y le disparó con la suya en el vientre, a consecuencia de lo cual murió dos horas después”.


Pero su cuerpo nunca fue encontrado, ni tampoco el menor rastro de su tumba, lo que dio lugar a toda clase de leyendas. 

Sus padres regresaron a Francia a finales de 1634 y consiguieron recuperar el dominio de Moret, pero no el cuerpo de Antonio. ¿Cómo es posible que ningún pariente, ningún amigo, intentara hallar su sepultura para erigirle un monumento funerario o poner al menos una simple inscripción?

El próximo día repasaremos el misterio.


5 comentarios:

  1. El misterio está servido.
    ¿Tal vez el cuerpo fue abducido por extraterrestres?
    ¿Nos enteraremos de ello por las noticias de Pedro Piqueras?
    Saludos, madame.

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  2. Caray, quizás no murió en la batalla. Podría ser una desaparición planeada. Ya nos contará.

    Bisous y buen domingo

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  3. Supongo que la crónica es veraz, y murió por las heridas causadas por su imprudencia. Y ya nos contará entonces si estamos ante un nuevo caso de Sebastianismo o, mejor dicho, Moretismo; si aparecieron o no usurpadores del conde o qué pudo pasar. Porque raro es que muriendo, no en el frente y quedando el cadáver abandonado, sino después y tras recibir los auxilios espirituales, nadie se ocupara de darle sepultura conforme a su rango, a no ser que el rey...
    Beso su mano.

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  4. Hola Madame:
    Me ha dejad intrigado. Y mire que me gusta este tipo de cosas...Hacerse el muerto o murió de verdad??

    Ya veremos.
    Besos

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  5. Pues sí que es extraño, madame. Porque muchos le debieron ver caer en la batalla y cualquiera de ellos podría haber dado noticia del paradero de su cuerpo. En fin, veremos cómo se resuelve el misterio.
    Besos

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