jueves, 9 de junio de 2016

Madame de Longueville y el Príncipe de Conti


A finales de invierno Madame de Longueville volvía a estar encinta. Su madre escribió solicitando su regreso a Francia, y el esposo dio su consentimiento. Marzo tocaba a su fin cuando la duquesa abandonaba Münster, sumamente contenta de terminar aquella especie de aburrido exilio fuera de su ambiente. Cruzó el Rin en una embarcación que el príncipe de Orange había dispuesto para ella, al mando del conde de Saint-Ibal, un francés que, implicado en la conspiración de Beaufort, había buscado refugio en Holanda, donde continuaba con sus intrigas contra el cardenal.

En Noyon fue recibida por su hermano menor, Armando de Borbón, príncipe de Conti, por entonces un joven de 18 años, de escasa estatura y cuerpo contrahecho. Estaba destinado a la Iglesia desde la infancia, y mientras aún estaba en la cuna ya le habían sido conferidas ricas abadías, según costumbre de la época. Había sido educado por los jesuitas en Clermont, donde fue compañero de Molière. Al igual que sus hermanos, estaba excelentemente dotado para el aprendizaje y se distinguió en sus estudios, recibiendo grandes elogios por parte de sus profesores. Residía en París, donde llevaba una vida que tenía tanto de mundana como de hombre de Iglesia.


El joven había visto poco a su hermana hasta ese momento, y parece ser que cuando se encontró con ella quedó deslumbrado por su belleza y encanto, de un modo más que fraternal, según apunta Madame de Motteville. La apasionada devoción que le inspiraba la duquesa lo impulsó a seguirla ciegamente en todas sus aventuras, y durante varios años ella ejerció sobre el joven el dominio más absoluto. Después se enemistaron, pero con el tiempo llegaría la reconciliación, que duraría hasta la muerte del príncipe en 1666.

Madame de Longueville no se dirigió directamente a París, sino que se detuvo unos días en Chantilly, junto a su madre y su cuñada la joven princesa de Condé, para recuperarse de las fatigas del viaje.

Cuando llegaron a la capital, Mazarino organizó para ella en el Palais-Royal una representación especial de una ópera titulada Orfeo, a cargo de una compañía italiana que había hecho traer con grandes dispendios. El escenario y los decorados fueron fastuosos, pero la obra era de una gran duración, lo cual, unido a que pocos cortesanos entendían italiano, hizo que resultara un poco aburrido. Sin embargo, se representó tres veces por semana durante dos meses, y Ana de Austria estaba tan ansiosa por mostrarle al cardenal su interés en las diversiones que él había proyectado, que no se perdió ni una sola representación.


Sábado 11 de junio, de 12h a 13:30h y de 18h a 20h
Firma de "La leyenda del enmascarado"
Feria del libro de Valladolid, Plaza Mayor.


Ya en stock en Amazon

19 comentarios:

  1. No dudo Madame que la reina madre no dudaba en apoyar a su principal consejero y valioso apoyo para la corona.

    Que le gustase la obra en italiano no se si hablará italiano pero sin duda mazzarino le debió instruir en el idioma para poder hablar en privado.

    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No era necesario: Mazarino hablaba correctamente español, por haber estudiado en España.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  2. Esta señora de Longeville debía ser todo un portento de seducción. Los volvía locos a todos, amigos y enemigos, hasta a su hermano tuvo corriendo con sus sotanas detrás de ella. C'est la vie.
    Mucho éxito el sábado.
    Beso su mano.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uy, que le he puesto dos veces que le beso la mano. Bien, pues téngalos por dados uno en cada una.

      Eliminar
    2. Ah, eso pensé: que, como tengo dos manos, era un beso para cada una. No sé, ignoro las costumbres de su corte, monsieur, compréndalo, pero me pareció que debía de referirse usted a eso.

      Buenas noches.

      Bisous

      Eliminar
    3. Bueno, lo de las sotanas duró poco. En realidad acabó casándose.

      Muchas gracias, monsieur. Espero firmar muchos ejemplares.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  3. Madame Longueville nuevamente en su salsa, veremos que novedades surgen cuando llegué a Paris.

    maiarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver cuándo puedo ofrecerles la continuación, madame. Anda la agenda un poco repleta.

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  4. Entre ese frufrú de sedas y encajes, cómo se lo pasaba esa franja de la sociedad, incluidos los clérigos. Los de rango, claro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esos los primeros. Se daban buena vida, sí.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

      Eliminar
  5. Me sé de uno al que le estorba la sotana. Y algo muy típico de la ópera: los bostezos de los que acuden y no entienden lo que ven. Toda una tradición.
    No beso su mano, que ya sería abusar.
    Un saludo, madame. Feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que monsieur dlt es muy besucón, sí. Yo ya pensaba que era una costumbre de la corte de Madrid.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

      Eliminar
    2. Deje, deje, monsieur Cayetano, de las manos de madame ya me ocupo yo.

      Eliminar
  6. No es tan raro el incesto entre hermanos - aunque no parece que se consumara en este caso-. Supongo que la atracción por lo semejante influye, aunque uno era feo y la otra una bella.
    Que firme usted muchos ejemplares en Valladolid.
    Bisous y buenas tardes

    ResponderEliminar
  7. Hola Madame:
    Luego de una guardia terrible vengo por aquí. No podía faltar al regreso de Madame de Longueville...Ya veremos que se trae. Por lo pronto ya deslumbró al hermano.

    Mucho éxito hoy.

    Besos

    ResponderEliminar
  8. Un digno recibimiento a tan culta y deslumbrante dama. Mazarino tenía buen gusto.
    Un beso y feliz presentación de libro

    ResponderEliminar
  9. Despues de leer el capítulo volví q ver el retrato de la dama y tampoco es que sea una gran belleza para deslumbrar, tendría otros encantos. A mi me parece una vida muy interesante la suya.
    Mucha suerte en Valladolid, ciudad que conozco muy bien y me trae muy buenos recuerdos pues allí estudió mi hija. Suerte
    Rufinablanca

    ResponderEliminar
  10. Leí mal la fecha y me acabo de dar cuenta que ya ha sido la firma en Valladolid
    Saludos de nuevo y ya nos contará como le fué
    Rufinablanca

    ResponderEliminar

Luck is an attitude.