miércoles, 10 de junio de 2015

Las jaquecas de la duquesa de Chartres


El matrimonio de los duques de Chartres fue un desastre desde un comienzo. La hija de Madame de Montespan era una jovencita perezosa, indolente y sumamente vanidosa. Nunca olvidaba que su padre era el rey, ni permitía que nadie lo olvidase. Su orgullo desmedido obviaba el hecho de que su nacimiento había sido ilegítimo, y, en palabras de Saint-Simon, Francisca era “grande de Francia hasta en el sillico”. Según Arsène Houssaye, “no amaba más que el lecho y el espejo. Casi siempre acostada, era la más altiva y perezosa de las mujeres. Se levantaba para ir a misa y embellecerse, pero tan pronto como terminaba de rezar volvía a quedar inmóvil como un armario sobre un sofá, de donde nada ni nadie la arrancaban, salvo a la hora de volver a la cama”.

Además a la duquesa no le agradaba recibir a su joven esposo en el lecho. Cuando él la visitaba con intención de atender a sus deberes dinásticos, ella solía pretextar algún dolor de cabeza. Sin embargo, alguna vez debió de encontrarse la dama con mejor predisposición, puesto que el matrimonio tuvo nueve hijos.

Cuando aparecían las inoportunas jaquecas de Francisca, al principio el esposo tenía la esperanza de que con el tiempo ella le deparara mejor recibimiento, pero pronto comprendió que nunca iba a ser así. Felipe aceptó el problema como venía; indiferente, se limitaba a saludar a su esposa y acudir a otros lugares más cálidos y acogedores. El duque de Chartres comenzaba así a coleccionar una amplia variedad de amantes. Había iniciado el camino que un día le llevaría a convertirse en el mayor libertino de Francia, organizador de orgías que escandalizarían a toda Europa.


Su fama estaba condenada a ser tanto más notoria en cuanto en aquel momento se respiraba en la corte el ambiente puritano impuesto por Madame de Maintenon. Versalles se había convertido en un lugar en el que se decía que “incluso un calvinista se sentiría molesto”. Las conversaciones ya no fluían tan libremente entre hombres y mujeres, por miedo a sufrir alguna mirada censora de la esposa del rey. Los vestidos se habían vuelto sobrios, sin escotes, respondiendo al escrito del abate Boileau titulado Sobre el abuso del desnudo en el pecho. “¿Qué necesidad hay para que las mujeres descubran su cuello y hombros? ¿Qué motivo puede obligarlas, a no ser el criminal, a mostrar lo que deberían esconder”.

Era todo aburrido, tremendamente aburrido. Como válvula de escape, la gente organizaba en secreto grandes orgías en sus casas de París. El duque de Chartres era uno de esos jóvenes que se asfixiaba respirando la atmósfera de la corte, pero, por ser quien era, tenía más difícil lograr el anonimato o pasar desapercibido, de modo que pronto se labró la reputación que después lo iba a acompañar siempre y que, ciertamente, mereció.


15 comentarios:

  1. Sorprende que la duquesa se dejase retratar erguida.
    Beso su mano.

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    1. Probablemente hacía arrodillarse al pintor :)

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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    2. Lo decía por su afición a estar siempre tumbada; pero sí, también por su altivez podría ser eso. Beso su mano.

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  2. Imagine si no hubiese tenido dolor de cabeza :D ...

    Besos Madame. Refresca por aquí

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    1. Era fértil la mujer, desde luego.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  3. El duque de Chartres acabó desmandado por las circunstancias privadas (una mujer aburrida y amante del lecho pero para dormir) y públicas (una corte anestesiada por las nueva moralidad impuesta por la reina). En todo caso, él debía llevar el fuego dentro y debía de gustar de los placeres.
    Por cierto, con tanto reposo y tanto embarazo la duquesa debía engrosar su figura hasta niveles insospechados...
    Un beso

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    1. El duque, en efecto, ya gustaba de los placeres antes de tener una esposa aburrida. Comentábamos en capítulos anteriores el asunto de su relación precoz con la hija del conserje, que lo convirtió en padre antes de cumplir quince años.

      Feliz tarde

      Bisous

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  4. Muy pesaroso debió ser ese matrimonio con total razón del mote que le impuso duque de Chartres a su esposa...

    Por otro lado, con total puritanismo en la corte nada era bueno si no que era un aire asfixiante y soso, sin duda Cromwell mismo se hubiera pegado un tiro o seria el más alegre gestor del sistema impuesto por Maintenon.

    Lo de Chartres y su fama de libertino sin duda muy merecido y vilipendiado por esos adversarios que no perdonarán su encumbramiento, ciertas dotes de mando y capacidad para el trabajo.

    Bisous

    PD. Estaré ya por obtener su obra
    Madame, sin duda me encantará y estaré muy feliz por leerla.

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    1. La verdad es que no parecía que de aquel jovencito fuera a salir un gobernante más o menos capaz. No sé cómo era capaz de compaginar el trabajo con la vida que llevaba, pero salió adelante.

      Muchas gracias, monsieur. Espero que se divierta en La Corte del Diablo.

      Buenas noches.

      Bisous

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  5. Madame, los talibanes de la moral siempre han despuntado en todas las épocas. Y es que olvidar que estamos hechos de materia muy sensible a los placeres físicos solo trae hipocresía y líos por doquier para ocultar los desahogos.
    Desde luego, Francisca era el colmo de la pasividad, de nacer en esta época se habría hecho yogui contemplativo, ya sabe, esa gente que está con la postura del loto durante diez años seguidos.

    Bisous y pase usted una buena tarde

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    1. Sí, pero mire cómo con su postura contemplativa supo llegar allá donde se propuso. Era más activa de lo que parecía, aunque evidentemente no en la alcoba.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  6. Me imagino la de veces que iría el marido a ver si..., seguro que todos los días se lo echaría como tarea.
    En fin madame que entre unas cosas y otras la corte está de lo más interesante
    Hasta pronto
    Rufinablanca

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    1. Al principio supongo que sí que iba todos los días, pero que al cabo de un tiempo desistió e iba cuando le venía bien. Total, tenía la suerte de que la esposa fuera muy fértil y casi siempre estuviera embarazada. Eso debía de suponer un gran alivio para él.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  7. Que extraña mujer, ¿para qué se casó?
    Cuantas historias Madame, parecen salidas de alguna novela y sin embargo son la realidad.

    Muy buen fin de semana.

    mariarosa

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    1. Pues se casó porque se lo ordenaron. Las jovencitas rara vez podían elegir. Tampoco los jovencitos tenían mucha libertad de maniobra.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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