domingo, 3 de junio de 2012

La Máscara de Hierro y el Conde de Vermandois

Acta de defunción del prisionero de la máscara de hierro, Biblioteca Nacional de Francia 

“El mismo día lunes 19 de noviembre de 1703, el prisionero desconocido, siempre cubierto con una máscara de terciopelo negro, a quien el gobernador Monsieur de Saint-Mars trajo consigo de la isla Sainte Marguerite, donde lo había custodiado mucho tiempo, tuvo una ligera indisposición ayer al salir de misa y falleció ese día hacia las diez de la noche sin haber estado seriamente enfermo…” 

El documento termina diciendo que fue enterrado el martes 20 de noviembre a las cuatro de la tarde en el cementerio de Saint-Paul. Se le registró con nombre desconocido. 

El hombre de la máscara de hierro es un enigma que ha interesado a varias generaciones desde que Alejandro Dumas escribió El Vizconde de Bragelonne. En esta novela lo convertía en hermano de Luis XIV. Un hombre a quien se encarceló misteriosamente y vivió durante tantos años enmascarado en distintas prisiones, siempre custodiado por el mismo carcelero, Monsieur de Saint-Mars, tenía que desbocar la imaginación tanto de los novelistas como de los historiadores. 

La primera noticia del hombre enmascarado se debe a nuestra Liselotte, la duquesa de Orleáns, cuñada del rey, conocida también como la Princesa Palatina. Madame la duquesa escribió entre 1672 y 1721 centenares de cartas a su familia alemana. El 10 de octubre de 1711 escribía lo siguiente a su tía Sofía de Hannover: “Un hombre ha permanecido largos años en la Bastilla, donde murió enmascarado. Tenía siempre a su lado a dos mosqueteros para matarlo si se quitaba la máscara. Comió y durmió enmascarado. Por otra parte fue siempre muy bien tratado, bien alojado y se le dio cuanto deseaba. Comulgaba enmascarado; era muy devoto y leía continuamente. Jamás pudo saberse quién era.” 

Liselotte von der Pfalz

Días más tarde, el 22, volvía Liselotte a escribir a su tía. Aclaraba que, según rumores, el enmascarado era “un lord inglés que estuvo mezclado en la conspiración del duque de Berwick contra el rey Guillermo de Inglaterra.” 

El personaje enmascarado murió en la Bastilla en 1703, tal como refleja el acta de defunción. Liselotte habla de ello ocho años más tarde, lo que parece indicar que quienes conocían la historia se habían esforzado por mantenerla en secreto. 

La primera referencia pública a ese cautivo es el célebre libelo “Mémoires pour servir à l’Histoire de Perse”, editado en 1745. En dicha obra, que traza una versión muy imaginativa sobre la corte de Luis XIV, la palabra Persia es una clave evidente para ocultar la palabra Francia. Allí se habla con términos escasamente velados del Conde de Vermandois, el hijo del rey con Luisa de La Vallière, fallecido en 1683. Recientemente, en el texto sobre su hermana la Princesa de Conti, repasamos su trágica historia y el duro trato que recibió por parte de su padre durante sus últimos años. 

Pero este libelo va mucho más allá, y cuenta que fue arrestado por orden del rey como consecuencia de habar cometido un crimen de lesa majestad: el bastardo habría tenido la audacia de abofetear a su hermanastro el Delfín. 

Su padre hizo correr el rumor de que Vermandois había contraído unas fiebres muy contagiosas durante la campaña militar en la que estaba tomando parte. De ese modo se aseguraba de que nadie se le acercaba demasiado. Después se dijo que había muerto y se celebró el funeral con gran pompa y esplendor en presencia de todo el ejército. Supuestamente era enterrado en Arras, pero en realidad Luis lo hacía encarcelar, primero en la isla de Sainte Marguerite y luego en la Bastilla. 

Luis de Borbón, conde de Vermandois

Se decía que mientras que el gobernador trataba al preso con gran respeto y le servía personalmente las comidas, este se permitía tutearlo. El relato continúa diciendo que el prisionero, obligado a llevar una máscara siempre que fuera a ser visto por otras personas que no fueran su carcelero, un día escribió su nombre en un plato con la punta del cuchillo, y el sirviente que lo recogió para entregárselo al gobernador fue asesinado. 

Uno de los fallos de esta historia es que lo representa aún con vida en 1723. Sin embargo, no es la única que apunta hacia el hijo del rey. En tiempos de la Revolución un periodista contaba que se había encontrado en la Bastilla un manuscrito que identificaba a la Máscara de Hierro con el conde de Vermandois. Y Griffet, un jesuita que fue confesor en la Bastilla durante nueve años, investigó este asunto y cita el diario manuscrito del que era el gobernador de la fortaleza en 1698, así como las actas de defunción de la parroquia de Saint-Paul. A partir de estos documentos se inclina a pensar que el enmascarado era Vermandois, pero simplemente porque asume que la fecha de la supuesta muerte del príncipe coincide con la que él fija para el comienzo del cautiverio del enmascarado, es decir, 1683, sin que sepamos qué le hace decidirse por ese año. En cualquier caso, no coincide con los datos aportados en una carta dirigida a Saint-Mars y fechada en agosto de 1691 en la que se hace alusión a que el prisionero llevaba 20 años bajo su custodia: 

“Cuando tengáis que ordenarme alguna cosa con respecto al prisionero que custodiáis desde hace veinte años, os ruego que toméis las mismas precauciones que cuando escribíais a Monsieur de Louvois”. 

Eso significaría que el enmascarado permanecía en prisión desde aproximadamente 1671, o, según veremos, un poco antes. En esa fecha, el conde de Vermandois tenía cuatro años. 

El grabado, que data de 1789-90, identifica al Hombre de la Máscara de Hierro con el conde de Vermandois

Parece difícil de sostener esta identidad para el prisionero teniendo en cuenta, además, que el cuerpo de Vermandois estaba en el coro de la catedral de Arras. Eso por no mencionar la dificultad de organizar toda aquella puesta en escena para fingir una muerte sin que ni siquiera los médicos se den cuenta de nada. En realidad la evolución de la enfermedad del príncipe está minuciosamente documentada, todo lo cual parece cerrar definitivamente el camino a esta teoría. O tal vez no...

30 comentarios:

  1. Desde luego la falta de coincidencia de las fechas no parecen avalar la teoría de que el prisionero de la máscara de hierro sea el conde de Vermandois, espero que al ir desgranando los datos tengamos más opciones.
    No es de extrañar que el cine y la novela hayan elegido esta historia como tema, es inquietante y todo un enigma.
    Me pregunto que pudo hacer este desventurado para ser tratado de este modo y tener que ocultar su rostro hasta su muerte, debió de ser una tortura, también me sorprende que no le ajustiasen sin más porque no se andaban con remilgos, el hecho de que lo mantuviesen vivo parece indicar que ers un personaje de alcurnia.
    Estoy encantada con este nuevo misterio.
    Bisous, Madame.

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    1. Buen razonamiento, madame. Poco hubiera costado condenarlo a la pena capital, si era culpable de algo realmente grave. Pero, o no lo era, o bien había un motivo por el que su sangre no podía ser derramada.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Hola, Madame

    Vuelvo a tener algo de tiempo y me he pasado a leeros con interés.

    Me pregunta es un poco tonta, pero una vez muerto, es extraño que nadie sintiera curiosidad y le mirara el rostro o ¿es que le enterraron con la máscara puesta? Tendría el rostro desfigurado o es que realmente era una personalidad "intocable". Cuánto misterio que aún no hemos podido desvelar. Mientras tanto, dejaremos que siga volando la imagianción.

    Feliz tarde, Madame.

    Bisous.

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    1. No, al parecer ni siquiera llevaba la máscara puesta todo el tiempo en realidad. Es absurdo lo que dice Liselotte de que dormía con ella. Solo debía ponérsela cuando cruzaba el patio o en cualquier circunstancia en la que pudiera verle alguien que tal vez podría reconocerle. Pero el reconocimiento de alguien que lleva varias décadas apartado de la circulación queda descartado por parte de personas jóvenes, por ejemplo. Algunos de los trabajadores tenían menos años de los que el prisionero llevaba encerrado. Es decir, que para algunos su rostro podía decir mucho y para otros nada.

      Lo que es más sorprendente es que estuvieran tan seguros de que después de más de treinta años quedase alguien que podría reconocer ese rostro aún! Algo peculiar debía de tener. O a alguien se debía de parecer mucho.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  3. Querida Madame, no creo que fuese el duque de Vemandois.¡ Un hijo de Louise ! no creo que el rey hiciese eso. Como usted dice , era muy religioso y a un hijo no se le hace algo así, aunque fuese como fuese. Y usted , me atrevo a pensar que tampoco piensa que fuese él.
    Yo tengo otro candidato, aunque es una historia que no la entiendo y no me convence , por eso me interesa tanto.
    Es muy importante que el rey tenía 33 años cuando supuestamente aparece en prisión El Enmascarado. Y muere 12 años antes que el rey.......¿por qué?
    Mil gracias Madame, sigo impaciente.

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    1. En realidad tenía algo menos. Parece que los veinte años que menciona la carta que el enmascarado llevaba prisionero en 1691 es hablando en números redondos, pero eran casi 22.
      Las fechas tienen importancia para descartar a algunos personajes. Es evidente que si esas fechas son correctas, en modo alguno puede tratarse del conde de Vermandois, por ejemplo, que por entonces era un niño de corta edad, y que continuó educándose en la corte durante más de diez años.

      Hay muchos candidatos más. Los iremos viendo, a ver si está el suyo entre ellos.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  4. Hola Madame:

    Intrigante historia que ya veremos como se desenvuelve. Tampoco creo que fuese el duque de Vemandois...

    Como dice Wendy, qué haría este caballero para merecer semejante castigo?? Si bien querían tenerle con vida, no hubiese sido mejor el destierro?.

    Siempre he imaginado la máscara que se amoldaba a la cara. Es así o era más rígida??

    Besos Madame

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    1. El destierro no, porque en el destierro podía verle cualquiera y podía ponerse en contacto con cualquiera. En el destierro uno es libre de casi todo, excepto de regresar a su patria.

      Si la máscara era de terciopelo, no sería muy rígida. Además al parecer lo más seguro es que fuera un antifaz al estilo veneciano, que cubría solo la parte superior del rostro, pero no la boca.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  5. Ah, socorro. Al final no sé si es o no. Si este enigma ha esperado decenios en ser solucionado, un lector bien puede esperar un par de días.
    Saludos, madame.

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    1. Yo creo que no va a ser él, monsieur. Hay más candidatos. Cuando los hayamos repasado todos, obtendremos una perspectiva mejor acerca de cuál es el más probable.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Mire que se ha escrito sobre esto y, estaba yo pensando que, ya que Saint Mars se llevó el secreto a la tumba, fue una pena que igual que pasó con los papeles de los venenos, cuando se asaltó la Bastilla no hubiera alguien que hubiera encontrado algún documento sobre este asunto. O quizás mejor así: son tan interesantes los enigmas.
    Beso su mano.

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    1. Se ha encontrado bastante, pero sin que se le de una identidad. Y cuando se le da, parece que los documentos son falsos, producto de la imaginación de algunos.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  7. Madame perdóneme una pregunta tonta. ¿Esos ojos casi orientales de Luis XIV , de donde vienen?
    Yo no los veo en nadie.
    Gracias

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    1. jejeeeee, así que le parecen orientales sus ojos? Es cierto que en algunos retratos se ven muy achinados. Pues no sé, yo diría que en conjunto se parece mucho a su madre.
      Conocía este retrato de la infancia? A mí me tiene arrobada:

      http://www.flickr.com/photos/thelostgallery/6574412569/in/photostream

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  8. En ese retrato se parece a su padre. Algo en la cara en la expresión . Es precioso gracias y buenas noches.

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  9. Interesante este descubrimiento sobre el prisionero de la máscara de hierro. La historia que conozco es precisamente a través de Alejandro Dumas en El Vizconde de Bragelonne. Alejandro Dumas me apasiona y no perdí ninguno de sus libros. Un gusto pasar por su espacio Madame.

    Besos.

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    1. Igual me sucede a mí, madame. A él fundamentalmente debo mi afición por esta época de intrigas y misterios.

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. Madame, hace tiempo que he estado ausente de la corte, pero he regresado, han sido varias las historias, y me he pasado horas leyendolas, muy interesantes todas...

    Y ahora que comienza con un nuevo capitulo, ya habia escuchado algo acerca del hombre con la mascara de hierro, fue un filme que vi hace varios años de Leonardo DiCaprio, y se rumoraba que era hermano gemelo de Luis XIV o almenos eso cuenta la trama, me puse a investigar al respecto, pero no quede con una conclusion coherente, ya que se dice, son secretos de la nacion francesa...

    Querida madame, me despido, atento a todas sus historias... Beso su mano

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    1. Monsieur Hugo, qué agradable sorpresa tenerle de nuevo por aquí.

      He visto varias veces esa película, así como otras que tratan de este fascinante tema, y por supuesto he leído las historias de Dumas. Toda esa versión del hermano gemelo, recogida por Dumas, arranca en realidad de un relato de Voltaire, como veremos el próximo día.

      Feliz tarde

      Bisous

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  11. me parece que a Liselotte se le fue la mano con la fantasía. y quién sabe si en vez de un encarcelado enmascarado no hubiera más. como para tener tan clara la identidad.
    es curioso cómo un relato como este, para los franceses supone una novela de misterio y para los españoles, nuestro Don Carlos, se nos recuerda como parte de la leyenda negra.
    buen lunes, madame!
    bisous!

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    1. Hombre, monsieur, no fastidie, que con un enmascarado ya tenemos bastante. Cuando hayamos descubierto a este, miraremos si hay más.

      Usted parece pasar por alto el hecho de que su Don Carlos era realmente el hijo del rey, encerrado por su padre y muerto en prisión en circunstancias no suficientemente esclarecidas. En cambio, monsieur, Luis XIV nunca encarceló a su hijo. Eso son novelas, y es perfectamente demostrable que su hijo murió otro año y en otro lugar, y no prisionero. El conde de Vermandois jamás fue la máscara de hierro, como continuaremos viendo.

      Entonces, si una cosa era verdad y otra mentira, si le parece las tratamos igual a las dos!

      Feliz tarde

      Bisous

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  12. Cuando leí la novela por vez primera me causó una gran intriga y ya luego las posteriores adaptaciones cinematográficas terminaron por avivar mi imaginación ya de por sí impulsiva. No tengo ni idea de quien podía ser realmente el prisionero de la máscara de hierro; desconozco si hermano del rey o hijo bastardo del mismo, no sé si se trataba de un viejo lord que hubiera ofendido la historia de algún modo o un caballero del que jamás se sabrá nada. Lo que está claro es que debía de ser importante dada la presencia sempiterna de esos mosqueteros a su lado, su nivel de vida pese a estar en prisión y la imposición de esa máscara de por vida. ¿Por qué tanto misterio? ¿Qué se pretendía ocultar? Ojalá algún día lo sepamos. ¿Alguna teoría por su parte, Madame?

    Bisous y buena semana.

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    1. Hay un misterio irresistible en el hecho de que se pretendiera guardar tan celosamente su identidad. Es evidente que no podíamos dejar de detenernos en un asunto tan fascinante aunque sea para toparnos de nuevo con otro velo de misterio.

      De momento iremos exponiendo cuanto se sabe y se especula, poniendo en relación unas cosas con otras, descartando, proponiendo y razonando. Tal vez, entre todos, aportemos algo de luz.

      feliz tarde, madame

      Bisous

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  13. Quizás nunca sepamos la verdad, a no ser uqe aparezca algún documento secreto que nos desvele el enigma. Lo que está claro es que los que encarcelaron a este prisionero no querían que nadie le viera la cara jamás y eso quiere decir que no querían que se le reconociera. Alguien de mucha importancia, popular y peligroso, sin duda alguna. ¿Quién puedo ser? Un cortesano, algún miembro de la familia real, un político caído en desgracia, muchas son la posibilidades que se nos abren ante nosotros, me temo.
    Besitos

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    1. No querían que se conociera ni su rostro ni su nombre. Veremos cuántas de esas posibilidades se pueden ir descartando.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  14. Otra historia realmente interesante, ¿será posible entrever la identidad del caballero que se escodía bajo la máscara?
    Esperaremos más información-

    Bisous

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    1. Pues será interesante conocer sus opiniones al final de esta serie sobre la máscara negra. Tal vez tengan ustedes su propia intuiciòn.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  15. https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=724459330991170&id=405385069565266

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