jueves, 23 de abril de 2015

Feliz día del libro


Este año celebro con especial ilusión esta fecha, ustedes entenderán la razón. Y nada mejor para iniciar nuestra fiesta que pasar por el château de Valvert (nuestro Docmanuel) y leer la divertidísima reseña que ha escrito sobre La Corte del Diablo. Está narrada, en buena parte, por el propio protagonista de la novela, que da unas cuantas pistas sobre lo que encontrará el lector en sus páginas.

Me ha encantado el detalle, en especial porque Manuel consigue trasladarnos lo mucho que ha disfrutado con estas aventuras en otra corte que es al menos tan apasionante como esta.

Me alegra que le haya gustado, y le agradezco mucho el estupendo artículo, tan oportuno en un día como hoy, en el que celebramos el día del libro.

Lo encontrarán aquí:


Y ya saben que hoy, por ser la fecha que es, en Casa del Libro y El Corte Inglés tenéis un 10% de descuento. Y si lo encargan ustedes a través de las respectivas webs no se cobrarán gastos de envío:

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¡Feliz día del libro a todos!

sábado, 18 de abril de 2015

Las dragonadas


La Princesa Palatina no tenía mejor opinión acerca de Madame de Maintenon y de sus empeños por convertir a todos los protestantes del reino. 

“Antes de que esta vieja molinera reinara aquí, la religión era bien entendida en Francia. Es el padre La Chaise, este jesuita orejazas, quien ha hecho el mal… Madame de Maintenon no solo era la amante real, había mucho más. El diablo en el infierno no puede ser peor que ella. Su ambición ha hundido a Francia en la desgracia. 

"Las amantes del rey no han eternizado su gloria del modo que lo ha hecho esta vieja molinera. Ha ocasionado la persecución de los reformados, el encarecimiento del grano y el hambre. 

"El rey, de natural bueno y justo, ha sido dominado de tal modo por esta vieja, que ya no obedece más que a su voluntad y a la de sus ministros. No confía más que en ella y en su confesor, y como el buen rey no era demasiado instruido, han podido hacer lo que han gustado.”

De hecho, son muchos los estudiosos que acusan a Madame de Maintenon de haber impulsado al rey a revocar el viejo Edicto de Nantes, que, firmado por Enrique IV, garantizaba la libertad de conciencia y de culto a los hugonotes. Saint-Simon responsabiliza de ello a Françoise, al padre La Chaise y al ministro Louvois.


Comenzaron entonces las llamadas dragonadas, autorizadas por el edicto de Fontainebleau. Louvois, ministro de la guerra, enviaba compañías de dragones cuya misión era convertir a la fuerza a los protestantes. Todo abuso y pillaje caía sobre una población inocente que en muchos casos se veía obligada a emigrar en masa. En ocasiones este comportamiento violento no solo no era reprimido por la autoridad, sino que incluso era alentado y ordenado desde el ministerio. A partir de 1685 hugonotes ni siquiera podían ya huir. Una orden les prohibía ocultar sus bienes o abandonar sus casas; debían permanecer en sus hogares y acoger en ellas a los dragones del rey, cuya manutención correría a su costa. Los funcionarios reales llamaban a estos soldados “missionnaires bottés” (misioneros con botas). Ciudades enteras abjuraban. Montpellier, Uzès y muchas otras se hicieron católicas en cuestión de días, pero muchos hugonotes se resistían a la conversión, y sufrían entonces toda clase de vejaciones. Eran encarcelados, colgados o enviados a galeras. 

Pero resulta injusto responsabilizar de estas atrocidades a Madame de Maintenon, cuyo exagerado celo religioso no preveía el empleo de la violencia. Por el contrario, llegó a presentarse ante el rey para quejarse del comportamiento de los dragones y señalarle que semejante estado de cosas solo alentaría el odio y ahondaría la brecha abierta entre dos bandos. Su discurso no fue bien acogido por el rey.

—Lo que decís, señora, me produce lástima. ¿No será acaso que aún sentís alguna inclinación hacia vuestra antigua religión, y que ello os hace hablar de este modo?

Y existe una carta de Françoise dirigida a su hermano en la que le habla en estos términos:

“Sed favorable a los católicos y no seáis cruel con los hugonotes. Están equivocados, pero también lo estuvimos nosotros, Enrique IV y otros príncipes. Jesucristo ganó a los hombres con su dulzura, y el convertir corresponde a los sacerdotes. Dios no ha dado a los soldados el cuidado de las almas.”


miércoles, 8 de abril de 2015

Una gran víbora congelada

Château de Bussy-Rabutin

Los cortesanos sonreían al ver el gélido talante de Madame de Maintenon. Imaginaban que el rey se arrepentiría pronto de haber cambiado a Athénaïs por Françoise en su lecho. Decían que Luis había metido en él a “una gran víbora congelada”. 

Pero aún no sabían que en lugar de la amante era la esposa, y por consiguiente veían una gran hipocresía en sus aires de virtud. Los protestantes, que no le perdonaban su apostasía, eran quienes más calumnias vertían sobre ella. Comenzaron a lanzar el rumor de que Madame de Maintenon tenía por amante a uno de sus servidores. La historia sirvió de inspiración al dos veces desterrado Bussy-Rabutin, cuyas aventuras fueron objeto de nuestra atención hace un tiempo. El primo de Madame de Sévigné nos ha dejado el siguiente relato fantasioso:

“Un día el sirviente que utilizaba para sus ejercicios amorosos se trasladó con su permiso dos días al campo. Pero, bien porque encontró a alguien conocido, bien porque deseara tomar fuerzas, permaneció algunos días extras. Hacía ya seis que estaba ausente cuando Madame de Maintenon, que no estaba acostumbrada a tan largo ayuno, escribió una nota que envió por medio de su confidente.”.

Siempre según la desfachatez de Bussy, la nota decía:

“En verdad, corazón, no me amas, y si tu impaciencia igualara la mía, ya habrías regresado el primer día. En cuanto a mí, te confieso que estoy desesperada por haberte dejado partir, tanto más al ver que no regresas. Preciso será, para una ausencia tan prolongada, que no me ames o que hayas muerto. Vuelve, pues, y no me dejes por más tiempo junto a este rey al que no amo ni una décima parte de lo que a ti. Además, si no deseas encontrarme desesperada o muerta, acude directamente, a medianoche, hasta mi habitación. Daré orden de que dejen la puerta abierta para facilitarte la entrada. Adiós, vida mía.”

El padre La Chaise

Pero la joven confidente obedecía en realidad al padre La Chaise, y es a él a quien entrega la nota. El eclesiástico, a quien nuestro imaginativo escritor pinta también enamorado de Françoise, concibe entonces un audaz plan para ocupar el lugar del sirviente. A tal fin escribe al amante de Madame de Maintenon para alejarlo con un pretexto y es él mismo el que acude a la cita. Cuando llega a casa de Françoise, “se desnudó y tomó las ropas de noche de las que se servía el otro en sus expediciones nocturnas. Después se introdujo sigilosamente en el lecho, sin hacer ningún ruido, y allí empezó a trabajar. Aunque ella estaba adormilada, pronto lo sintió y, confundiéndolo con su galán habitual, lo abrazó tan amorosamente que el pobre sacerdote deseó expirar en un tan dulce ejercicio. El juego era suficientemente agradable para ser preferido a toda conversación, y por ello se reanudó varias veces sin que mediara una palabra. Hubiera transcurrido la noche así a no ser por un molesto resfriado del padre La Chaise que le hizo toser en un momento inoportuno. Madame de Maintenon dejó escapar un grito e intentó salir del lecho, pero él la retuvo mientras le daba toda clase de explicaciones y, tras haber calmado su espíritu, le hizo comprender que el asunto ya no tenía remedio, y que debía considerar lo que la fuerza de su pasión la había impulsado a hacer… ambos se reconciliaron y siguieron durante el resto de la noche. Después han seguido también siempre, y seguirán en tanto conserven fuerzas. Si creemos en las apariencias, es tan cierto que ella es la mula del rey como el jamelgo de La Chaise y el poney del camarero”


(Bussy-Rabutin, La Francia galante)


lunes, 6 de abril de 2015

Sin pasión


El matrimonio de Luis XIV con Madame de Maintenon no parece haber sido demasiado divertido para ninguno de los dos.

“Cuando el rey regresa de la caza, viene a verme; se cierra la puerta y ya no entra nadie. Quedo sola con él. Debo soportar sus penas, si las tiene, sus tristezas…; suele llorar sin control o bien encontrarse incómodo. No tiene conversación”.

A veces ella también se encuentra fatigada o triste, y llora, pero cuando él llega ya ha recompuesto el rostro. “El rey nunca se dio cuenta… ¡Qué tiránicos son los hombres! Para eso nadie como el rey. Es extremadamente dulce, pero hay que soportarlo. A nuestros príncipes no se les ocurre complacer… ¡Qué desgracia tener que divertir a un hombre que ya no se divierte!”. E incluso, en una ocasión, le escribe a su hermano: “No puedo más, quisiera estar muerta”.

Françoise tal vez no era consciente de que tampoco ella era experta en el arte de complacer; al menos no en todo aquello que él hubiera deseado. Era fría en el lecho; todo lo consideraba pecaminoso y toleraba mal las caricias. Cuando el rey pretendía ejercer de esposo, a veces pretextaba sentirse indispuesta, hasta que su actitud colmó la paciencia de Luis. Este se quejó al confesor de Françoise, el obispo de Chartres, quien la exhorta a cumplir con sus deberes conyugales:

“Debéis servir de asilo a este hombre débil que se perdería con su falta… Qué fortuna poder hacer virtuosamente lo que tantas mujeres realizan sin mérito y por pasión”.


Pero no sirvió de mucho. Françoise era exageradamente ñoña, un puritanismo que trataba de extender al arte. En una ocasión dijo de unos versos de Quinault a los que Lully había puesto música:

—Estas coplas respiran una voluptuosidad peligrosa…, deberíais pedir a Quinault que retocara ciertos pasajes.

Algo que irritó vivamente al rey. Luis no se privó de replicar:

—Siempre han sido así. La reina, mi madre, que era piadosa, y la reina, mi esposa, que comulgaba tres veces por semana, han escuchado esto, lo mismo que yo, y ninguna se sintió indispuesta.

El disgusto de Luis fue aún mayor en una ocasión en la que, recién fundada por Françoise la escuela de Saint-Cyr para jóvenes de familias arruinadas, Racine ofreció su obra Andromaca para ser interpretada por las alumnas. Viendo la felicidad con la que las jovencitas expresaban los requeridos sentimientos amorosos, Madame de Maintenon escribió lo siguiente al autor:

“Nuestras jóvenes niñas acaban de interpretar Andromaca de un modo tan perfecto, que ya no lo harán otra vez ni con esta ni con ninguna de vuestras obras”.

Françoise estaba convirtiendo aquella corte, antaño tan divertida, en el reino del aburrimiento y la tumba de la alegría. Pero no permitiremos que nos estropee la fiesta. Recordemos que hay otros personajes con los que equilibrar la balanza y refrescar el ambiente. 

¿Cuáles se les vienen a la memoria?


sábado, 28 de marzo de 2015

La boda de Luis XIV y Madame de Maintenon


Cuenta Lafont d’Aussone que cuando la reina María Teresa se moría, Madame de Maintenon entró a despedirse de “aquella que debía abandonar la más bella corona del universo para tomar un ataúd”. Ambas mujeres hablaron entre lágrimas, y finalmente la reina se despojó de su anillo y lo puso en el dedo de Françoise, un gesto que impresionó vivamente a los presentes, porque indicaba que María Teresa había nombrado sucesora.

Pero, ¿amaba realmente al rey Madame de Maintenon? Ella lo veneraba, lo admiraba y consideraba su sagrada misión en esta tierra rescatarlo de las garras del pecado. Seguramente lo amaba de alguna forma, pero la pasión no parecía formar parte de sus sentimientos, aunque sí de los de él. Según Madame de Suard, “el rey amaba a Madame de Maintenon tanto como puede amarse. Le era imposible separarse de ella por un solo día. Ni siquiera por un solo segundo. Allá donde ella no se encontraba, el rey sentía un vacío insoportable. Esta mujer que se había siempre prohibido amar o ser amada, estaba ahora enamorada de Luis el Grande. Pero era él quien estaba intimidado ante ella”.

Sí, Luis amaba, como prueba su correspondencia:

“Aprovecho la ocasión de mi marcha de Montchevreuil para expresaros una verdad que me place de tal modo que no puedo impedirme de decírosla. Siempre os amo tiernamente y os respeto hasta un punto inexpresable. En fin, cualquiera que sea la amistad que vos sintáis por mí, correspondo con un corazón entregado a vos.”


Por París circulaban dibujos satíricos, y se hicieron cajas de caramelos decoradas con retratos en los que Françoise se encontraba entre Luis y su primer marido. En otras el rey aparecía entre ella y La Vallière. Esta última ponía la mano sobre el corazón de Luis, mientras que la otra sostenía su corona. Nada de eso hace mella en el ánimo del rey ni en su férrea determinación de desposar a la viuda de Scarron.

Aún no habían transcurrido tres meses desde la muerte de la reina cuando el padre La Chaise acude en nombre de Luis XIV a formular su propuesta matrimonial a Madame de Maintenon. La respuesta de la viuda fue que pertenecía por entero al rey.

La ceremonia de la boda se celebró durante la noche del 9 de octubre de 1683, a la luz de las velas. Fue el padre La Chaise el encargado de oficiarla en presencia del arzobispo de París en uno de los gabinetes del rey allá en Versalles. Se trató de una ceremonia secreta a la que tan solo asistió el fiel Bontemps, primer ayuda de cámara y confidente de Luis, y el ministro Louvois, “que habían dado ambos su palabra al rey de que jamás declararían esa boda”, según cuenta Saint-Simon, quien añade: “Algo que a la posteridad le costará creer, aunque es perfectamente real y comprobado”.



jueves, 26 de marzo de 2015

La Corte del Diablo elegida libro del mes


Escritores de Hoy ha elegido La Corte del Diablo como libro del mes y nos deja una preciosa reseña:

"…Cortesanos y cortesanas al cabo de conspiraciones, amoríos interesados, manejos despiadados para conseguir más poder y, más que nobles, gañanes ansiosos de oro y favores reales. Tendrás la sensación de estar viviendo allí mismo...

"...Montserrat Suáñez dibuja más que escribe, sin cansar, acompasando la acción que va desde la sutileza amorosa más romántica hasta los deseos de guerra más enfervorecidos.

"Más que recomendable si añora la literatura de verdad."



Muchas gracias también a Raquel Campos, autora de novela romántica. Raquel hace una amplia reseña en su blog sobre La Corte del Diablo para concluir con una muy favorable opinión.

“Esta historia me ha encantado. Con una trama que atrapa desde la primera página y que no puedes dejar de leer… La ambientación está muy bien cuidada y es donde se aprecia la labor de documentación de la autora. Los detalles sobre la época, tanto políticos como cotidianos, la forma de vivir, los vestidos, etc., todo ello nos adentra en la época desde el principio… En definitiva, una historia que conjuga acción, intriga, odio, amor, amistad, lealtad, ambición y traición, además de muchos enredos. Muy recomendada.”



Próximamente regresaremos a la Corte del Rey Sol y continuaremos con nuestra historia.

lunes, 23 de marzo de 2015

Áltera regala tres ejemplares de La Corte del Diablo


Ediciones Áltera tiene la cortesía de regalar tres ejemplares de la novela La Corte del Diablo entre las personas que se apunten al sorteo organizado por Cristina Rodrigo. Ella misma os explica las bases para participar. Podéis apuntaros en su blog o en su fb. Es muy sencillo. Suerte! :

"Empiezo la semana con un nuevo e interesante sorteo a nivel nacional del libro: "La Corte del Diablo" de la autora Montserrat Suáñez....

"Nada más fácil que responder a este post y contarme algo que te gustaría descubrir de la Corte de Carlos IX en Francia. Las tres respuestas más interesantes y divertidas ganarán un ejemplar de esta apasionante novela histórica, donde el amor, la aventura, la intriga y el misterio se conjugan a la perfección.

"¡Anímate y participa! Tienes tiempo hasta el 7 de Mayo de 2015. Puedes concursar respondiendo a este post en mi blog:"


Cristina Rodrigo


miércoles, 18 de marzo de 2015

La espía que él amó

-Krystyna Skarbek-

Ian se caló el sombrero y alzó el cuello de la gabardina en un inútil intento por guarecerse de la tormenta que había estallado esa noche sobre el cielo de Londres. El viento arrojaba con fuerza andanadas de lluvia que impactaban contra su rostro mientras se dirigía hacia aquel hotel de Kensington. Aunque apenas lo separaban unos metros del lugar en el que había aparcado, el agua había encharcado sus zapatos cuando llegó ante el edificio. Con las prisas no se había preocupado de ponerse un calzado adecuado, pero ni siquiera entonces se dio cuenta.

Había escuchado la noticia por la radio. Al oír que acababan de asesinar a una mujer en el Shelbourne, presintió que se trataba de ella…

Krystyna Skarbek y Andrzej Kowerski, Siria 1942


Así comienza La espía que él amó, el relato con el que colaboro en la segunda antología de Mujeres en la historia, dedicada a aquellos personajes femeninos que desarrollaron su labor entre 1940 y la actualidad. Hoy tengo que comunicar la grata noticia de que M.A.R. Editor por fin la ha sacado a la luz. 

Felicidades a mis compañeras de aventura por esos preciosos relatos, y a Miguel Ángel de Rus y Vera Kujareva por llevar a buen puerto este nuevo proyecto. Espero que tenga al menos tanto éxito como el primero.