jueves, 26 de marzo de 2015

La Corte del Diablo elegida libro del mes


Escritores de Hoy ha elegido La Corte del Diablo como libro del mes y nos deja una preciosa reseña:

"…Cortesanos y cortesanas al cabo de conspiraciones, amoríos interesados, manejos despiadados para conseguir más poder y, más que nobles, gañanes ansiosos de oro y favores reales. Tendrás la sensación de estar viviendo allí mismo...

"...Montserrat Suáñez dibuja más que escribe, sin cansar, acompasando la acción que va desde la sutileza amorosa más romántica hasta los deseos de guerra más enfervorecidos.

"Más que recomendable si añora la literatura de verdad."



Muchas gracias también a Raquel Campos, autora de novela romántica. Raquel hace una amplia reseña en su blog sobre La Corte del Diablo para concluir con una muy favorable opinión.

“Esta historia me ha encantado. Con una trama que atrapa desde la primera página y que no puedes dejar de leer… La ambientación está muy bien cuidada y es donde se aprecia la labor de documentación de la autora. Los detalles sobre la época, tanto políticos como cotidianos, la forma de vivir, los vestidos, etc., todo ello nos adentra en la época desde el principio… En definitiva, una historia que conjuga acción, intriga, odio, amor, amistad, lealtad, ambición y traición, además de muchos enredos. Muy recomendada.”



Próximamente regresaremos a la Corte del Rey Sol y continuaremos con nuestra historia.

lunes, 23 de marzo de 2015

Áltera regala tres ejemplares de La Corte del Diablo


Ediciones Áltera tiene la cortesía de regalar tres ejemplares de la novela La Corte del Diablo entre las personas que se apunten al sorteo organizado por Cristina Rodrigo. Ella misma os explica las bases para participar. Podéis apuntaros en su blog o en su fb. Es muy sencillo. Suerte! :

"Empiezo la semana con un nuevo e interesante sorteo a nivel nacional del libro: "La Corte del Diablo" de la autora Montserrat Suáñez....

"Nada más fácil que responder a este post y contarme algo que te gustaría descubrir de la Corte de Carlos IX en Francia. Las tres respuestas más interesantes y divertidas ganarán un ejemplar de esta apasionante novela histórica, donde el amor, la aventura, la intriga y el misterio se conjugan a la perfección.

"¡Anímate y participa! Tienes tiempo hasta el 7 de Mayo de 2015. Puedes concursar respondiendo a este post en mi blog:"


Cristina Rodrigo


miércoles, 18 de marzo de 2015

La espía que él amó

-Krystyna Skarbek-

Ian se caló el sombrero y alzó el cuello de la gabardina en un inútil intento por guarecerse de la tormenta que había estallado esa noche sobre el cielo de Londres. El viento arrojaba con fuerza andanadas de lluvia que impactaban contra su rostro mientras se dirigía hacia aquel hotel de Kensington. Aunque apenas lo separaban unos metros del lugar en el que había aparcado, el agua había encharcado sus zapatos cuando llegó ante el edificio. Con las prisas no se había preocupado de ponerse un calzado adecuado, pero ni siquiera entonces se dio cuenta.

Había escuchado la noticia por la radio. Al oír que acababan de asesinar a una mujer en el Shelbourne, presintió que se trataba de ella…

Krystyna Skarbek y Andrzej Kowerski, Siria 1942


Así comienza La espía que él amó, el relato con el que colaboro en la segunda antología de Mujeres en la historia, dedicada a aquellos personajes femeninos que desarrollaron su labor entre 1940 y la actualidad. Hoy tengo que comunicar la grata noticia de que M.A.R. Editor por fin la ha sacado a la luz. 

Felicidades a mis compañeras de aventura por esos preciosos relatos, y a Miguel Ángel de Rus y Vera Kujareva por llevar a buen puerto este nuevo proyecto. Espero que tenga al menos tanto éxito como el primero.



lunes, 16 de marzo de 2015

Perdida la razón


El rey sabe que contará con la aprobación del clero a su matrimonio con Madame de Maintenon, pero tiene sus reservas con respecto a la opinión de sus ministros. Cuando tantea a Louvois, la reacción indignada no se hace esperar, como nos cuenta el abate de Choisy:

—¡Ah, Sire! ¿Vuestra Majestad ha pensado bien lo que me dice? ¡El rey más grande del mundo, cubierto de gloria, desposar a la viuda de Scarron! ¿Queréis deshonraros?

El ministro implora, se arrodilla y recurre a las lágrimas con tal de apartar a Luis de su determinación.

—Perdonad, Sire, la libertad que me tomo. ¡Quitadme mis cargos, arrojadme a una celda, así no veré semejante indignidad!

Las proporciones que estaba adquiriendo aquella escena terminaron por irritar al rey, que encontraba desmedido tal arrebato.

—¡Levantaos! —lo interrumpe—. ¿Estáis loco? ¿Habéis perdido la razón?

Louvois

Louvois se incorporó y abandonó la estancia. Esperaba que sus protestas hubieran servido para hacer reflexionar a Luis, pero al día siguiente, al encontrarse con Madame de Maintenon, supo por su aire ofendido que él se lo había contado todo, y que, por tanto, “se había convertido en su más mortal enemiga”.

Bossuet, en cambio, veía en la posibilidad de que se celebrara ese matrimonio una forma de rescatar a Luis del pecado en el que durante tantos años había vivido y salvar así su alma. El padre La Chaise, confesor del rey, y el arzobispo de París eran de la misma opinión. Piensan que, siendo ahora libre para desposar a una mujer de su agrado, “podía vivir en regla con la ley de Dios, sin sacrificar su placer”.

Madame de Maintenon también considera que convendría al rey un nuevo matrimonio, y así se lo hace saber:

—Volved a casaros, Sire; yo me marcharé.

Pero no. ¡Naturalmente la boda no podía celebrarse sin la novia!


viernes, 13 de marzo de 2015

Matrimonio morganático


Cuando muere la reina María teresa, el rey no ha cumplido aún 45 años. Es lo bastante joven para considerar la idea de tomar nueva esposa, pero, asegurada la sucesión con un Delfín que para entonces ya le ha dado un nieto, se considera libre para casarse por amor esta vez, y no por intereses dinásticos o alianzas con potencias extranjeras. 

Françoise es mayor que él, pero conserva su belleza. Es inteligente y virtuosa y, por encima de todo, él la ama y la respeta. Las circunstancias permitían ahora dar ese paso. Madame de Maintenon se ha resistido a ser la amante, pero no se opondrá a ser la esposa legítima. Enfrentarse a la opinión pública era otra cosa: casarse con Françoise equivalía a convertirse en el sucesor del pobre Scarron, una posición humillante para el poderoso rey, que sería objeto de mofa y escarnio en toda Europa. Además Françoise, tanto por su origen como por sus circunstancias personales y familiares, no reunía los requisitos para ser reina. Por tanto, tendría que ser un matrimonio secreto y morganático, es decir, ella sería su mujer, pero no la reina de Francia.

El matrimonio morganático, propio del Antiguo Régimen, estaba pensado para estos casos de uniones entre personas de rango desigual, bien entre nobles y plebeyos o, como en este caso, un rey con una mujer cuyo linaje no se considera digno de una corona. Los hijos habidos de tales matrimonios, si bien considerados legítimos, quedan excluidos de la sucesión, aunque no era este un asunto que pudiera preocupar a Luis, ya que la novia había rebasado la edad en la que cabría esperar descendencia.

Este tipo de ceremonia se conocía también con el nombre de “matrimonio de la mano izquierda”, porque, al revés de como se hacía habitualmente, el contrayente sostenía con la izquierda la mano derecha de ella.

María Cristina de Nápoles con sus dos hijas: la reina Isabel II y la infanta Luisa Fernanda, futura duquesa de Montpensier

Lejos de tratarse de algo inusual, a lo largo de la historia ha habido muchos matrimonios morganáticos. Uno de ellos fue el que en el siglo XIX llevó a cabo María Cristina de Nápoles, madre de la reina Isabel II, con el militar Agustín Fernando Muñoz. Eduardo VIII también propuso en su momento un matrimonio morganático con Wallis Simpson, lo cual le hubiera permitido seguir reinando, pero el gabinete británico rechazó su pretensión y el rey tuvo que renunciar a la corona para poder desposarla.


jueves, 12 de marzo de 2015

Entrevista para el cuaderno de bitácora de una escritora novel


Cristina Rodrigo Cebollada me entrevista hoy acerca de La Corte del Diablo en su Cuaderno de bitácora de una escritora novel.


Muchas gracias, Cristina, por la atención que prestas a la novela.

Y, por cierto, ya nos van colocando incluso en el escaparate. No pude evitar captar el momento con mi móvil al pasar por la Avenida de La Costa y ver esta maravillosa imagen que me hizo tanta ilusión.

Muchas gracias a cuantos estáis contribuyendo a que esto suceda.


lunes, 9 de marzo de 2015

Muerte de María Teresa de Austria


El 26 de julio de 1683 la reina María Teresa se siente indispuesta. Comienza a subirle la fiebre, por lo que se retira al lecho. Allí es examinada por Fagon, su médico principal, que detecta un gran absceso en la axila izquierda. Para aliviarla, se le aplicó una cataplasma que no resultó muy eficaz. El estado de la reina se fue agravando progresivamente hasta el día 30. Sufría mucho dolor y no alcanzaba el reposo hasta que el absceso reventó y comenzó a brotar una gran cantidad de pus.

El rey y el Delfín habían acudido a su cabecera. María Teresa vio las lágrimas en los ojos de Luis, y eso la inquietó.

—¿Tan grave me encuentro? —quiso saber ella.

—No, señora —respondió el rey—. Lloro porque no puedo soportar contemplar el sufrimiento de alguien a quien amo.

La fiebre se había apoderado de ella. La infección se había extendido, y doce médicos se reunieron en consulta. No lograban ponerse de acuerdo acerca de cuál sería el mejor medio de tratar su mal. Finalmente decidieron sangrarla, sin que sirviera para atajar la fiebre ni mitigar sus dolores, como cuenta la Princesa Palatina: “Ese viejo pillo de Fagon sangró a la enferma a las once, le dio un emético al mediodía, y a las tres de la tarde estaba muerta”.


La reina fallecía así a los 44 años de edad en su habitación del primer piso en el palacio de Versalles. Su cuerpo permaneció expuesto en el lecho hasta el día siguiente. Había sido embalsamado, vestido con el hábito franciscano y extraído el corazón, destinado a reposar en el convento de Val-de-Grâce. Después se colocó en su ataúd de plomo en el que se leía:

“aquí yace el cuerpo de la muy alta y muy excelente y muy poderosa princesa, María Teresa Infanta de España, esposa del rey Luis el Grande, XIV de número; la cual ha fallecido en el palacio de Versalles el 30 de julio de 1683…”

Durante varios días el féretro permaneció expuesto en la penumbra del gran gabinete, a cuya entrada se hallaban los guardias de la reina vestidos de luto. Se colocó sobre un lecho con cortinas de terciopelo bordeado de franjas de plata y sobre el que lucían las armas y escudos de la reina. Ante él desfilaron obispos, sacerdotes y las damas de María Teresa, sin que faltara, entre ellas, Madame de Montespan.

Llegó el rey, vestido con traje de luto color violeta y un gran manto negro. Desde allí partiría hacia Saint-Cloud: la vieja etiqueta prohibía al soberano estar en contacto con la muerte, los funerales o permanecer en palacio guardando luto.


Madame de Maintenon debería haber permanecido en Versalles, pero el duque de La Rochefoucauld es consciente de la importancia que tendría aprovechar ese momento e ir a reunirse con Luis.

—¡Ah, señora, no es el momento de abandonar al rey! ¡Él os necesita!

Françoise no precisa de más empuje para hacer disponer su carruaje y lanzarse en pos de él...