miércoles, 25 de mayo de 2016

Llega la leyenda


Comienzo el anuncio de la publicación con una noticia importante: la editorial enviará el libro A CUALQUIER PARTE DEL MUNDO SIN GASTOS DE ENVÍO, se solicite desde donde se solicite. Nadie pagará más por estar fuera de España. Encontrarán el enlace para solicitarla en la columna izquierda.

Esta obra es la ganadora del IV Premio Alexandre Dumas de novela Histórica. 

A comienzos del siglo XIII, Raymond es acusado falsamente de practicar la herejía de los cátaros. Torturado y sometido a proceso, logra escapar cuando está a punto de sufrir el castigo de la hoguera. Todos creen que ha muerto durante la huida.

Una historia de amor tan oscuro como el propio Medievo; un recorrido por Occitania y Castilla en busca del lado más tenebroso de la Edad Media junto al más romántico y evocador:los torneos, los procesos inquisitoriales, aquelarres, batallas, raptos, ritos de caballería, crímenes y maldiciones, cruzados, trovadores y señores feudales; un hombre dispuesto a todo con tal de lograr sus fines…

En este enlace se amplían los datos, se accede también a la novela y a una entrevista con la autora:




miércoles, 18 de mayo de 2016

Madame de Longueville en Holanda


Madame de Longueville encontraba aburrida la vida en Münster. Los representantes de los diversos Estados intercambiaban visitas formales de vez en cuando, pero, aparte de eso, había poca vida social, y los bailes y recepciones eran muy escasos. La ceremonia adquiría allí extremada importancia: los plenipotenciarios españoles e imperiales nunca aparecían en las calles sin tres carruajes, cada uno tirado por seis caballos y precedido de un importante número de lacayos. Tan ansiosos se mostraban por eclipsar el esplendor de los representantes de otras potencias que hacían vestir librea hasta a los ayudantes de cocina para engrosar con ellos su séquito. 

El duque de Longueville y los embajadores franceses se contentaban con menos aparato, pero llevaban un magnífico tren de vida. Cuando comían o cenaban los embajadores, se preparaban otros diez o doce cubiertos extra para quien pudiera aparecer de visita. El duque gastaba aún más lujo, rodeado de guardias y con cinco o seis mesas repletas de invitados.

La duquesa permaneció un mes allí. Al cabo de ese tiempo su esposo, percatándose de cuánto se aburría, le propuso hacer un viaje a Holanda. Madame de Longueville abandonaba Münster el 20 de agosto, acompañada de su hijastra y un numeroso séquito. Seis días más tarde alcanzaba Amsterdam, una ciudad de calles bien iluminadas y relativamente limpia, en especial si se la comparaba con París. La mendicidad estaba prohibida, apenas había robos y el número de hospitales y asilos era elevado.

Amsterdam en el siglo XVII

Madame de Longueville visitó varios de los edificios públicos, entre ellos la Bolsa, donde cada día, a las once de la mañana, se reunían los mercaderes. La duquesa y su hijastra también visitaron la sinagoga. Porque, mientras estaba prohibido el ejercicio de la fe católica en Amsterdam, los judíos tenían completa libertad de culto.

Desde Amsterdam el séquito se desplazó a Haarlem, y después a Leyden para visitar los jardines botánicos, que databan de 1588, y la escuela de anatomía. Allí contemplaron la momia de un antiguo faraón.

No faltó una excursión a la ciudad costera de Scheveningen, donde la duquesa vio el mar por primera vez. A su regreso ella y su hijastra se entrevistaron con la reina de Bohemia, Isabel, hermana de Carlos I de Inglaterra. Isabel iba en compañía de dos de sus hijos, Mauricio y Eduardo, el segundo de los cuales acababa de casarse con Ana Gonzaga, la esposa repudiada del duque de Guisa.

Anna Maria van Schurman

Al llegar a Utrecht la duquesa expresó su deseo de conocer a la erudita Anna Maria van Schurman, que con solo 35 años era una de las mujeres más cultas de Europa. No solo dominaba el latín y el griego, sino todas las principales lenguas europeas, la hebrea y algunas orientales. Era además, escultora y pintora de talento, y hacía pequeños retratos sobre cristal con la punta de un diamante.

En Rhenen, su siguiente parada, tuvo lugar un episodio muy desagradable…


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¡Ya me diréis!


martes, 17 de mayo de 2016

La leyenda del enmascarado


Os comunico que la fecha de lanzamiento de La leyenda del enmascarado será el 30 de mayo, pero puede adquirirse ya en primicia desde hoy mismo solo en la librería de Ediciones Irreverentes.

SE ENVÍA A CUALQUIER LUGAR DEL PLANETA SIN GASTOS DE ENVÍO. No se discriminará por localización geográfica, y lo mismo costará a un lector que esté en América o en Japón que a uno que se encuentre en España. Solo queda exceptuado algún país, como Guatemala, cuya divisa origina algunos problemas.

Librería de Ediciones Irreverentes

"La obra "La leyenda del enmascarado" de la escritora gijonesa Montserrat Suáñez ha resultado ganadora en el IV Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica, elegida entre 136 novelas provenientes de 19 países.

Una historia de amor tan oscuro como el propio Medievo; un recorrido por Occitania, Francia, Castilla en busca del lado más tenebroso, junto al más romántico y evocador.

A comienzos del S. XIII, viejos conflictos familiares y el amor a una misma mujer impulsan a Robert de Montfort a acusar falsamente a su rival de practicar la herejía de los cátaros. Torturado y sometido a proceso, Raymond escapa cuando está a punto de morir en la hoguera. Vivimos con él los torneos, los procesos inquisitoriales, aquelarres, batallas, raptos, ritos de caballería, crímenes y maldiciones, cruzados, trovadores y señores feudales; la historia de un hombre dispuesto a todo con tal de lograr sus fines. En el Languedoc nace el amor cortés, es tierra de juglares y trovadores, del florecimiento de la poesía, es la patria de la herejía cátara. Es una tierra condenada a la guerra y la destrucción."


lunes, 9 de mayo de 2016

El viaje de la duquesa de Longueville


La hija de Madame de Longueville nació el 12 de enero de 1646, pero la dama era tan reacia a partir hacia Alemania que hasta pasados cinco meses no se consideró lo bastante restablecida para soportar las fatigas del viaje. Por fin, el 20 de junio abandonaba París en compañía de su hijastra, de 21 años por entonces. Iban bien protegidas por una numerosa escolta al mando de Montigny, capitán de la guardia del duque.

Para no privarse por completo de la sociedad de la que disfrutaba en su salón, llevaba entre su séquito a algunos intelectuales y hombres de letras, uno de los cuales escribió un detallado relato del viaje. Tan impresionante cortejo más parecía acompañar al propio rey que a la duquesa de Longueville. Por el camino todos se desvivían por honrarla. Los gobernadores se adelantaban a recibirla al frente de sus guarniciones; los burgomaestres le ofrecían las llaves de las ciudades. A veces era escoltada por tropas de caballería que proporcionaban los comandantes de las plazas por las que pasaban; otras veces por grupos de granjeros y campesinos que iban armados hasta los dientes, pues los tiempos eran revueltos y frecuente el robo de ganado por parte de los soldados.

En Lieja, donde se alojaron, los burgueses se alineaban en el camino tocando el tambor y disparando sus mosquetes. En el río, una flotilla ocupada por hombres que vestían diferentes disfraces simulaba una batalla naval. La noche de su llegada, las autoridades ofrecieron a su distinguida invitada un suntuoso banquete que, sin embargo, no resultó del agrado de los franceses, poco acostumbrados al modo en que los platos estaban sazonados.

Turenne

Más adelante se encontraron con el ejército de Turenne, que se preparaba para cruzar el río y llegar hasta las puertas de Munich. Turenne pasó revista ante Madame de Longueville, y fue entonces cuando, siempre sensible a los encantos femeninos, comenzó a concebir una profunda admiración por ella, algo que iba a derivar en un sentimiento mucho más cálido.

El 19 de julio el cortejo cruzó el río y era recibido por el duque de Longueville, que se había adelantado para escoltar personalmente a su esposa durante el resto del camino. Continuaron viaje tras despedirse de Turenne, y una semana después llegaban a Münster. De su recibimiento nos habla la Gazette:

“El 26 de julio, entre las cinco y las seis, esta princesa, ricamente ataviada, hizo su entrada en la ciudad de Münster de este modo: los trompetas del conde de Servien y del de Avaux desfilaban al frente de los pajes, caballeros y escuderos de sus Casas, seguidos de 24 pajes de la cámara y establos del duque de Longueville, todos cubiertos de encaje de plata; y este último delante de sus escuderos, y 40 caballeros, todos soberbiamente vestidos… Tras ellos 16 suizos con alabardas, tocados con gorras de terciopelo adornados con hermosas plumas, e igualmente vestidos con elegantes libreas, escoltando una litera recubierta de terciopelo escarlata, bordada con profusión de encaje de oro y plata. Seguían cuatro trompeteros más, ricamente ataviados, delante del carruaje en el que montaban los duques de Longueville, con treinta lacayos con las libreas más elegantes caminando junto a la puerta…”



lunes, 2 de mayo de 2016

El viaje del duque de Longueville


En mayo de 1644 Mazarino despachó al duque de Longueville como plenipotenciario hacia el congreso que se reunía en Alemania, para asumir la dirección de las negociaciones por parte de Francia. El cardenal se mostraba ansioso por dar satisfacción al orgullo de los Condé, y procuraba hacerlo siempre que ello no fuera contra los intereses del Estado. El duque carecía de experiencia diplomática, pero no de capacidad para llevar a cabo la misión, de modo que Mazarino estimó conveniente aceptar la sugerencia del príncipe de Condé, suegro de Longueville, para que le fuera ofrecido el cargo. Consideró, además, que su elevado rango y su inmensa fortuna añadirían lustre a la embajada.

El cardenal tenía un motivo más oculto para desear designar al duque: esperaba que su esposa lo acompañaría en ese viaje. Encontraba preferible que Madame de Longueville fuera a desplegar sus encantos a Alemania en lugar de repartirlos entre los descontentos en Francia, un asunto que le estaba originando muchos quebraderos de cabeza.

A la joven no le agradaron esos planes. No contemplaba con ilusión la idea de separarse de sus amistades y renunciar a los placeres a los que tanto se había aficionado. “Para ella, París, la corte, el Hôtel de Condé, el Hôtel de Rambouillet, Chantilly, Fontainebleau, Liancourt, La Barre, constituían el mundo; el resto de Francia y de Europa no era nada más que un doloroso vacío. ¿La consolaría aquella sociedad de embajadores ancianos y sus esposas, que hablaban latín, alemán, o, en el mejor de los casos, un mal francés, por aquellos ingeniosos, galantes, poetas y “preciosas” entre quienes había pasado su vida? ¿O las aburridas recepciones diplomáticas en casas alquiladas o edificios públicos expuestos a las corrientes la consolarían por los bailes en el Louvre o los ballets en el Palais-Cardinal?”. Para ella descifrar los designios de Austria o de España resultaba mucho menos interesante que averiguar la naturaleza de la relación entre la reina y el cardenal.

Hôtel de Condé

Pero, aunque no era afectuosa, sí era una esposa dispuesta a cumplir con su deber, y puesto que el duque expresó su deseo de que lo acompañara, ella consintió. Sin embargo, estaba resuelta a demorar ese día fatal cuanto le fuera posible, algo de lo que se quejaba Mazarino: “Longueville se muestra reacio a partir sin su esposa, y ella está poco dispuesta a dejar París”. Finalmente el marido se rindió a sus ruegos de que le permitiera permanecer en Francia hasta que naciera su hijo, y a comienzos de junio de 1645 partía en solitario hacia Westfalia.

Dos meses después de su partida Enghien resultaba vencedor en la batalla de Nördlingen, en la que había sido herido. Pero la victoria se obtuvo a tan alto precio que cuando se ordenó su celebración, los parisinos murmuraron con amargura que hubiera sido más apropiado un De Profundis por los muertos que un Te Deum por los vivos.

Despues de recuperarse de sus heridas y de unas fiebres que a poco acaban con su vida, Enghien regresó a París. Sus amigos veían desconcertados cómo apenas dirigía una mirada a Mademoiselle du Vigean, a quien antes había amado tan apasionadamente. Desormeaux, que en el siglo XVIII publicó una biografía del príncipe, atribuye ese cambio tan singular a que “su amor se desvaneció con la prodigiosa cantidad de sangre que había perdido”. Otros, con mejor criterio, atribuyen su actitud a las severas reconvenciones paternas, que finalmente fueron capaces de hacerle comprender que la disolución de su matrimonio era imposible, y que la virtud de su dama no hacía posible otro arreglo. Debía dejarla en libertad para que encontrara un candidato adecuado a su mano.


miércoles, 27 de abril de 2016

Mazarino y Madame de Longueville


Madame de Longueville contaba ahora 25 años y había alcanzado la cúspide de sus atractivos, tan admirados como la brillante inteligencia de la que hacía gala. No había reunión social ni función de la corte que estuviera completa sin su presencia; no había poeta o intelectual que obtuviera reconocimiento sin antes obtener su aprobación.

Gradualmente los homenajes de los que era objeto comenzaron a obrar su efecto despertando un elemento de su carácter que iba a producir deplorables resultados. Se volvió ambiciosa, no para sí misma, sino para su familia, y especialmente para su hermano Enghien. Estaba dispuesta a ejercer la influencia que había adquirido para empujar la carrera de su hermano. Su belleza y encanto le granjeaba nuevos admiradores cada día, y ella maniobraba para convertirlos en devotos partidarios del duque, con tal éxito que Mazarino comenzó a inquietarse. 

El cardenal ya veía las pretensiones de la Casa de Condé con cierta intranquilidad, pero pronto se dio cuenta de que había surgido un nuevo factor que podía complicar considerablemente las cosas. No se le ocultaba que Madame de Longueville, al igual que la mayoría de la aristocracia francesa, sentía poca simpatía hacia él. En sus escritos de ese periodo Mazarino describe a la princesa en términos abiertamente hostiles, realzando sus defectos e ignorando por completo sus cualidades.


“Dicha dama es todopoderosa junto con su hermano Enghien. Se enorgullece de despreciar a la corte y a todos aquellos que no ve a sus pies. Desea ver a su hermano controlándolo todo y disponiendo de todos los favores. Sabe disimular muy bien; recibe cada acto de homenaje y cada favor como si le fuera debido. Generalmente es muy fría con todo el mundo y, si se entrega a la galantería, no es en absoluto con ninguna mala intención de ese tipo, sino para ganar seguidores y amigos para su hermano. Le sugiere ideas ambiciosas a las que él ya se inclina bastante. No tiene a su madre muy en cuenta, porque piensa que está demasiado apegada a la corte… Está en muy buenos términos con la marquesa de Sablé y la duquesa de Lesdiguières. En casa de Madame de Sablé se reúnen constantemente la princesa de Guéménée, Enghien, su hermana, Nemours y muchos otros, y hablan de todos con gran libertad. Habría que encontrar a alguien que informara de lo que sucede allí”.

En febrero de 1644 Madame de Longueville daba a luz a una hija, Carlota Luisa, que solo iba a vivir un año. El cuerpo fue embalsamado y depositado en un ataúd de plomo que fue luego conducido con gran pompa al convento carmelita de la rue Saint-Jacques para ser enterrado en su claustro.

La muerte de su primogénita sumió en la tristeza a la princesa, pero pronto recibió consuelo con la llegada de un hijo el 12 de enero de 1646. Era el conde de Dunois, destinado a suceder a su padre en sus títulos y honores.


Me avisan que hay una página de fb que ha copiado íntegramente algunos de los artículos de este blog sin citarme como fuente. Les recuerdo que yo no he autorizado tal cosa, que como autora tengo unos derechos que la ley protege y que los haré valer.


jueves, 21 de abril de 2016

GANADORA DEL PREMIO ALEXANDRE DUMAS DE NOVELA HISTÓRICA

Esta tarde se me ha comunicado oficialmente que soy la ganadora de la cuarta edición del Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica con "La leyenda del enmascarado", una historia que transcurre a comienzos del siglo XIII entre Occitania, Francia y Castilla.

La novela se publicará próximamente, en fecha aún por determinar.

Encontrarán el contenido íntegro de la noticia en este enlace:




Estamos de celebración por aquí. Intentaremos retornar a la normalidad en cuanto se nos pase el subidón.

¡Muchas gracias!

Montserrat Suáñez